miércoles, 26 de septiembre de 2012

Francisco Ángeles: “Los cuentos peruanos tienen que leerse hoy”







Editor de El Rescate sección del blog Lee por gusto de Perú21 considera que su espacio busca conseguir nuevos lectores para los cuentos peruanos del siglo XXI










Escritor, crítico y periodista, Francisco Ángeles inauguró recientemente El rescate, espacio en donde comenta y cuelga y/o postea un cuento peruano del siglo XXI cada dos lunes en el blog Lee por gusto de Perú21. Precisamente para hablar al respecto Lima en Escena fue en su busca. Allí va.


-Aunque ya lo explicó en el lanzamiento oficial de la sección, ¿qué es El Rescate?
En términos objetivos, El Rescate implica comentar y colgar el PDF de un cuento peruano del siglo XXI cada dos lunes en el blog Lee por gusto de Perú21. En términos subjetivos, significa para mí seguir conectado a la narrativa peruana contemporánea, con la que he sentido y sigo sintiendo una relación medio matrimonial. Una relación con broncas y alejamientos prolongados, pero que sigue siendo igual de intensa. Y por eso “rescatar” cuentos significa también recuperar una parte de mi pasado: la época en que leía una cantidad desmesurada de libros peruanos recién publicados. No creo que haya más de tres o cuatro personas que hayan leído tantos libros peruanos recientes como yo hice en la época, digamos, desde el 98 hasta el 2007. Fue un ejercicio un poco enfermizo, de una obsesión medio rara, porque en realidad lo que me interesaba era publicar mi propio libro y esa lectura voraz fue una manera de explorar el terreno, ver por dónde soplaba el viento, estudiar a la competencia, digamos. Bastante ridículo, lo admito, pero así veía las cosas en cierta época. Y entonces, bueno, leí muchos libros peruanos recientes, y no sé si eso es para felicitarme o agarrarme a patadas, porque muchos no valían la pena. Sin embargo, dentro de la montaña de cosas poco memorables me encontré también con estos cuentos que voy a ir rescatando. Ellos le dieron sentido a tantas horas de lectura. Supongo que me hicieron la vida un poco mejor.

-¿Cuáles son los criterios de selección de los cuentos que pondrá en vitrina?
El criterio es muy sencillo: rescatar cuentos que considero tienen que leerse más. Mi objetivo principal es conseguir para ellos unos cuantos lectores nuevos. Eso me parece lo más valioso: intentar corregir la historia, al menos en una mínima parte. Si estos cuentos habían quedado en el olvido no quiero rescatarlos como una celebración de lo pasado, sino para ponerlos a circular hoy, en 2012.




-Tomará en cuenta a los autores peruanos de la última década, ¿es un acto reivindicativo?
Reivindicativo sería un ajuste de cuentas con el pasado, y eso no me interesa tanto. Los textos tienen que leerse hoy. No quiero hacer homenajes a cuentos muertos, sino ponerlos a andar en toda la vitalidad que merecen.

-¿Cuántos autores valiosos ha descubierto con esta noble tarea de selección?
Te agradezco la pregunta porque me permite una aclaración: yo no estoy buscando autores para El Rescate. No estoy a la caza de buenos cuentos, sino que estoy recogiendo los que he leído a lo largo de los años y me dejaron un buen recuerdo. De hecho, hace un par de años que no leo ningún nuevo libro peruano de cuentos. El último, si no me equivoco, fue Playas de Calderón Fajardo, que es probablemente también el mejor de todos los libros peruanos de cuentos de la década, así que su lectura me sirvió también para cerrar una etapa de lecturas. Entonces, volviendo al punto, todos estos cuentos que vengo seleccionando los he leído anteriormente. No estoy buscando cuentos para El Rescate. Y, para responder a tu pregunta, en rigor no he descubierto ningún autor ni ningún cuento. Más bien lo que quiero es que los lectores sean quienes descubran a estos textos y a sus autores, en caso de que no lo conozcan.




-¿Podría mencionarnos a algunos autores?
Prefiero que se vayan descubriendo poco a poco, como para que haya cierta sorpresa. Por ahora empezamos con Francisco Izquierdo-Quea y José Güich Rodríguez, los dos con cuentos realmente extraordinarios.  Eso sí, tenía previsto empezar con ocho o nueve en esta especie de “primera temporada”, que irá hasta fin de año. Pero ya vi que quedará cortísimo el espacio. Después de un breve receso, por el verano, volveré en abril con lo mismo.

-¿También tomará en cuenta a las escritoras?
Sí, por supuesto. Pero no me gustaría hacerlo como una cuestión de “cuota”. A veces pasa que no existe una discriminación directa, es decir, no existe la voluntad de poner a las mujeres al lado, sino que se les termina apartando de modo natural, por razones que merecerían un espacio más largo para discutir. Pasa, por ejemplo, que hay gente que busca escritoras para antologías y no parece encontrarlas. Algo falla en el camino. Y no me interesa especialmente buscar culpables, sino algo más productivo: habría que preguntarse qué pasa en el medio, por qué esa desconexión entre lo masculino y lo femenino en la narrativa. Lo ideal sería que hubiera cierta equivalencia entre hombres y mujeres, y que esa igualdad resulte natural, sin necesidad pensar en “cuotas”. Pero eso no ocurre naturalmente así y entonces es un tema que me parecería interesante discutir, si esa “cuota” es buena o es mala, justa o injusta. Si acaso es la única manera de empezar a crear una ficción que después se volverá, por el peso de la continuidad, en norma. Este tema me interesa bastante, no solo porque las mujeres son una extraña minoría, extraña porque en términos numérico no lo son, sino porque en realidad me interesa todo lo que tenga que ver con discriminación. Queda claro que hay que desterrarla. Pero también habría que discutir la reacción de las mujeres escritores a este tema. Por ejemplo, una alternativa es  crear sus propios espacios, que les puede abrir ciertos terrenos, pero también cerrarle los masculinos, que seguirán, al menos por ahora, siendo percibidos como los oficiales. Y otro aspecto es que a muchos escritores hombres, me consta, me lo han dicho, no les interesa en absoluto lo que escriben las mujeres. No por el hecho mismo de ser mujeres, dicen, sino porque su temática del cuerpo, las relaciones familiares, el amor de pareja trunco, etc. no les dice nada. Más allá de que puede haber un prejuicio, y sí que hay gente prejuiciosa, habría que discutir también hasta qué punto la temática femenina es un obstáculo en su afán de llegar a lectores hombres. Todo este tema es complejo y habría que discutirlo en más profundidad.




La segunda novela

-Sabemos que está preparando su segundo novela, ¿puede darnos algunos alcances?
Será una novela breve, como la anterior, y compartirá con ella muchos elementos. Pero, claro, creo que es mejor que la anterior. Incluso mucho mejor, diría yo.

-Esta nueva entrega marca un cambio en su estilo y/o universo temático con respecto a su primera novela La línea en medio del cielo
La verdad pensé que había cambiado mucho más. Pero al escribir la segunda novela, aunque quería irme por otro lado, me di cuenta que en el fondo me sigue interesando lo mismo: la paranoia, la política como sombra en personajes que pretenden ser ajenos a ella, el mundo como texto imposible de interpretar, el sexo medio clandestino, la dificultad de comprender la historia. Todo eso estaba en mi primera novela y en esta segunda, incluso contra mi voluntad, ha reaparecido. Pero lo veo con agrado. A mí me sigue gustando mucho La línea en medio del cielo. No soy el típico escritor que detesta su libro cuando apenas ha salido de imprenta y te dice ya no leas ese libro, espera el siguiente, que está mejor. Eso me lo han dicho muchos escritores que acaban de publicar su libro. No es mi caso, felizmente. En ese sentido soy un padre orgulloso. O como mínimo satisfecho. Y además porque esa novela ha encontrado nuevos lectores en los últimos años que la han valorado muy bien. Por eso quizá vaya a reeditarse. Pero con esta nueva novela me siento mucho más identificado. Creo que he asumido con mayor decisión que un libro no es solo parte de una tradición, que se inserta en una corriente y una discusión mayor, que surge en un tiempo determinado y bajos ciertos códigos muy particulares,  que eran las ideas que tenía presentes cuando escribí La línea en medio del cielo, sino que es también, y resalto el también, el relato de una experiencia intensa, real o inventada, una experiencia que creemos necesario compartir.

-¿Para cuándo tiene prevista la publicación?
Me gustaría que saliera en 2013, y creo que es bastante posible que sea así. Pero, bueno, vamos a ver, mi primera novela estaba prevista para el 2001 y terminó saliendo en 2008. Tampoco tengo tanto apuro. Ya soy demasiado viejo como para pretender ser un escritor joven, así que eso me quita bastante presión. Es una de las cosas buenas que tiene haber cruzado la temida barrera de los treinta: el sueño de la juventud gloriosa se terminó, ahora se puede trabajar en calma.