jueves, 27 de diciembre de 2012

Victoria Guerrero Peirano: “Leer puede conllevar una comunidad de risa o de llanto en el lector”



La publicación de Cuadernos de Quimioterapia (contra la poesía), su nuevo libro nos permitió charlar con una de nuestras poetas más destacadas



Hace unos días, la escritora Victoria Guerrero Peirano presentó Cuadernos de Quimioterapia (contra la poesía), Paracaídas Editores, su nuevo libro: “una biografía personal que me llevó a reflexionar sobre temas recurrentes ya en mi poesía como la enfermedad, por ejemplo, pero ahora añado a ello el diálogo con la tradición, y los límites/frustraciones en mi propia escritura”, nos explica al respecto la poeta en la presente entrevista.


Cabe destacar que Guerrero Peirano ha publicado la trilogía: El mar ese oscuro porvenir (2002), Ya nadie incendia el mundo (2005) y recientemente Berlín (2011). Doctora en Literatura por la Universidad de Boston, es además investigadora en temas de violencia política, poesía, artes plásticas y género, y docente universitaria. Sus poemas han aparecido en diferentes antologías como Mujeres mirando al sur (Madrid: Torremozas, 2004), Antología de poetas peruanas (Buenos Aires: Eloísa Cartonera, 2004), Los relojes se han roto (Ediciones Arlequín, Guadalajara, 2005), LOM de Chile: Antología de la poesía peruana Fuego abierto (Carmen Ollé, comp.2008), entre otras.

-¿Qué le llevó a escribir Cuadernos de Quimioterapia?       
Bueno, muchas cosas, primero mi impulso a escribir que ha sido bastante febril en los últimos tiempos y, por otro lado, también una biografía personal que me llevó a reflexionar sobre temas recurrentes ya en mi poesía como la enfermedad, por ejemplo, pero ahora añado a ello el diálogo con la tradición, y los límites/frustraciones en mi propia escritura.

-La naturaleza de Cuadernos de Quimioterapia en tanto temática, ¿explica el fragmento del título: “contra la poesía”?
“Contra la poesía” sería un poco llegar a un punto límite donde la escritura poética ya no tiene cabida, aunque al mismo tiempo paradójicamente la esté escribiendo: “la poesía/la vida/¿Qué es lo que importa realmente?”, sería el verso que refleja mejor ese momento crítico. Al mismo tiempo, es explorar un lenguaje y una estética que ciertamente me son dudosas, me sirven, me placen en algunas cosas, pero también contienen el engaño. Es reconstruir una genealogía de la escritura de una autora a partir de la experiencia de la mutilación y la crisis. ¿Cuál sería –si lo hubiere- el lugar de esa escritura? ¿Cómo decir la mutilación desde un sujeto femenino al que el lenguaje no le pertenece sino como préstamo? De allí que esté presente la idea de traficar con la palabra como  la única forma en que se puede “decir” o balbucear algo.

-Esta nueva entrega, es un poco la vía crucis por la que atraviesa un paciente con cáncer, ¿es un canto visceral a la muerte?
No creo que sea un canto visceral a la muerte, más bien, he evitado lo visceral, por allí hay algo en plan irónico-reflexivo, nada más, pero más que contra la muerte, es contra los poderes.


-“No tengo seno, no tengo falo”, ¿es un poco asistir a la mutilación de la vida…?
¡De la vida, no! Es asistir a la experiencia de un sujeto que ya no puede ser definido a través de la lectura estereotipada de su cuerpo. Haber nacido sin falo, es “haber nacido con algo de menos”, según la teoría psicoanalítica clásica. Perder un seno en  es algo bastante traumático. Entonces qué se es, por allí va un poco mi indagación. Para completar los versos, lo que sigue es “Me han ungido como una niña/ ya qué más”. Es decir, el hecho de haber sido nominada “mujer” o cuando el doctor dice al momento del nacimiento “es una niña”, la vida de este sujeto ya ha sido signada para seguir, más o menos, un camino generalmente de segundo orden, aunque suene duro decirlo, aun es así. Somos inclasificables, o “ininteligibles” (¿quién entiende a las mujeres?) Siempre seremos un excedente o un demérito. O se es demasiado inteligente o demasiado tonta, torpe, histérica.

-Percibo un bello canto lírico a lo que es la relación: madre, hija hermana…
Son relaciones intercambiables  y, a la vez, profundamente pasionales. A veces se es la hija, luego la madre, otras, la hermana. A veces, la hermana toma el lugar de la madre y la madre el lugar de la hija, entonces, vuelve a ser una niña otra vez. La fragilidad es un elemento a tomar en cuenta en la lectura, ya que los cuerpos están en crisis.  Así, ¿en qué momento dejas una relación para pasar a otra? Esa es más o menos la idea del libro, poetizar esta triada.

-Me resulta sorprendente su alusión a la droga Taxotere Carboplatino Herceptin, la fórmula que se aplica a los pacientes que están tratamiento de quimioterapia, ¿por qué?
Si voy al plano autobiográfico, mi madre y mi hermana tienen esta enfermedad.  En un futuro, puede que yo también la desarrolle. Sé más o menos cuáles son los medicamentos que se usan, el tratamiento, las consecuencias, y todo lo que rodea a la enfermedad. Ahora, estos medicamentos los conozco más por mi propia investigación, ya que los médicos casi no dicen qué medicamentos usan, simplemente los inyectan en el cuerpo de los pacientes. (Esta es también otra rebeldía mía, a veces entregamos demasiado fácilmente nuestros cuerpos a la ciencia, pero comprendo que es por la fragilidad del momento).
  
- Comparto con usted esa bella frase de Cuadernos de Quimioterapia (contra la poesía) “escribir trae dolor”, ¿cree que también leer trae dolor?
No sé si leer trae dolor, pero un libro, un verso, un canto pueden conllevar la transmisión de algo roto, crítico, melancólico que logren una empatía en el sujeto, y entonces sí, leer puede conllevar una comunidad de risa o de llanto en el lector.

-De otro lado también alude “a algunos hermanos expresionistas Trakl Lasker-Schüler Benn”; en medio de lo trágico también están las evocaciones a grandes poetas: las malditas, las suicidas, sus amantes: Vallejo, JRR, Rodrigo, Eleonora, ¿es una evocación indisoluble?
Son poetas que me han acompañado a lo largo de mi escritura. No solo de este libro sino más allá de él, en la vida misma, para sostenerme en mi propia locura. Es un catálogo de los poetas que me son más cercanos y con los cuales tengo o he tenido una mayor empatía. Vallejo es un amante antiguo. Más recientes son Juan Ramírez Ruiz, Rodrigo Lira y Eleonora Carrington. Estos últimos vivieron la experiencia límite de la locura, y escribieron textos maravillosos. Somos hermanos en la literatura y en la vida. Ahora se impone el trabajo y el silencio (o quizá la vida).