martes, 16 de abril de 2013

¡Hagamos una pelea berraca!



"No es la primera vez que la FIL-Lima tiene invitados de sospechosa calidad literaria"



Escribe: Victoria Guerrero Peirano

El fin de semana pasado, un miembro de la Cámara Peruana del Libro me contó que, en su afán de intentar que la Feria Internacional del Libro (FIL) tuviera un cierto vuelo, estuvo pensando en poetas y escritores internacionales que pudieran y quisieran venir al Perú. Primero lo consultó con los encargados de la organización, quienes, además, le pidieron su ayuda para realizar las coordinaciones del caso. Así, se contactó con el poeta norteamericano Forrest Gander —finalista del Pulitzer 2012—, quien gustosamente accedió a venir. Luego de enviar la propuesta, no recibió ninguna respuesta de la Cámara Peruana del Libro, lo cual, por supuesto, lo puso en una situación difícil, porque su palabra ya no vale nada si pretende invitar a otro poeta de ese vuelo. Más aún, esta última semana nos hemos enterado, con bombos y platillos, de que el invitado estelar de la FIL será el cantante pop Pedro Suárez-Vértiz (PSV).




No es la primera vez que la FIL-Lima tiene invitados de sospechosa calidad literaria. A mí no me molesta que PSV escriba libros ni mucho menos que los venda donde quiera, pero que se convierta en “la estrella” (estrellada, obvio) de la FIL sí es una vergüenza. Sin embargo, amigos míos que, además, son excelentes escritores y que muchas veces no viven en el Perú no reciben ni siquiera una invitación cortés de la FIL para que participen. Varias veces me lo han hecho notar, y no he sabido ni qué responderles.

Todo esto viene de la mano de la precariedad con que viven muchos de nuestros escritores y artistas en general, sin ayudas de viaje ni seguros de vida (ver mi artículo “Contra un arte de la miseria”-http://www.limaenescena.com/2013/04/contra-un-arte-de-la-miseria.html). La cereza de este rancio pastel es nuestro Ministerio de Cultura, el adornito del Estado, que, en lugar de hacerle una pelea berraca al Ministerio de Economía, ha preferido pedir limosna y ponerle un costo a las entradas de todos los recintos arqueológicos y museos (de lo cual no estoy en contra si no fuera porque se trata de un acto humillante). Así no, señores del poder. Nos toca a nosotros hacer la pelea berraca contra los poderes mediocres que nos quieren dirigir.
Difunde y denuncia.