viernes, 8 de agosto de 2014

Mónica Delgado: “La idea de un festival es presentar nuevos cineastas, nuevos trabajos…”


  

Directora del magazine de cine Desistfilm nos ofrece sus percepciones sobre el 18 Festival de Cine de Lima






Por un tema estrictamente de desinformación, pocas personas saben que actualmente, ojo actualmente, una de nuestras críticas de cine MUJERES más importante en el mapa cinematográfico local e internacional contemporáneo es sin duda: Mónica Delgado. 

Con alrededor de 15 año en el oficio, Delgado es además la gestora y directora del magazine internacional Desistfilm, revista virtual sobre cine independiente que recientemente participó en la cobertura periodística del Festival de Cannes.

Asimismo, es colaboradora de diversas publicaciones de cine especializadas tanto locales como extranjeras: La gran ilusión, Tren de sombras, Ventana indiscreta, La Furia Umana, entre otras. Fue además columnista de cine en los diarios El Peruano y Expreso, así como en la revista Oiga.

Cabe destacar que Mónica ha seguido de manera permanente el Festival de Cine de Lima desde sus inicios. Pretexto de sobra para charlar sobre sus percepciones en torno al 18 Festivalde Cine de Lima que oficialmente empieza esta noche y se prolonga hasta al 16 de agosto, convirtiendo a nuestra ciudad en la capital del cine de América Latina, evento que trae además una selección de más de 300 películas, muchas de ellas, consideradas las mejores cintas en lo que va del año según la crítica especializada.






 -Mónica. Tomando en cuenta tu participación como crítica en festivales internacionales de cine como el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), y recientemente en el festival de Cannes. ¿Cuál es tu percepción de este 18 Festival de Cine de Lima?

-Definitivamente es un festival al cual hemos seguido desde sus primeros años, lo hemos visto crecer, dejar de ser el evento de una universidad para ser el festival que identifica a toda una ciudad, y en esta edición se percibe el mismo interés de un tiempo a esta parte por presentar películas destacadas en otros festivales de la región sobre todo de las ediciones recientes de Cartagena y de La Habana, y también de Cannes, lo que permite de todas formas al espectador limeño una pantalla alternativa con obras que han dado qué hablar, como Pelo Malo, Jauja o Relatos Salvajes.

Sin embargo, la idea de un festival también es presentar a nuevos cineastas, nuevos trabajos, no solo de Perú; mostrar qué tipo de cine más allá de lo comercial existe en Latinoamérica, impulsar tendencias, y también crear antecedentes para otros festivales y muestras, y eso en realidad es lo que hace falta trabajar. 

Esta intención de colocar “lo más sonado”, “lo que más empata con el gusto de público limeño”, no permite que en su competencia oficial se luzcan otro tipo de películas que muestran por dónde está yendo el cine latinoamericano, como por ejemplo la argentina Mauro, ópera prima de Hernán Rosselli, un film sencillo pero que refleja otra vía creativa del ya manido “nuevo cine argentino”, y que augura una salida al estancamiento. 

Hay un buen indicio al presentar películas relevantes del cine cordobés en una muestra paralela, que tiene otro tenor, otro modo de producción, otras intenciones frente al usual cine argentino, y que fácilmente pudieron estar en competencia oficial.


-Hasta que punto Festivales como Transcinema y Lima Independiente ha puesto con las barbas en remojo a este Festival de Cine de Lima…

-Lo que pasa es que al crear festivales nuevos, se crea un público nuevo. En todo caso se está formando un espectador que sí está a la expectativa, no bien de un cine exigente o demasiado “vanguardista”, por lo menos quiere ver las películas que suenan en Cannes o en Berlín, u obras frescas y jóvenes, que son una opción frente a lo que vemos incluso en Polvos Azules mismo. 

Es un público que desea también una guía de las tendencias del cine independiente y tanto Transcinema como Lima Independiente, a pesar que se peleen el mismo grupo de espectadores, han creado a punta de obras de estreno inimaginable en el Festival de Cine de Lima, porque su opción era otra, apuntaba a filmes más “amigables” con las taquillas, y eso es lo que poco a poco se percibe que quieren cambiar.


-¿Qué una programación se nutra de filmes  galardonados en Cannes o Berlín es suficiente para un Festival como el de Cine de Lima que cuenta con 18 ediciones?

-No, claro que no, porque si no sería solo una filial de esos festivales y la idea es mantener el perfil o identidad de encuentro latinoamericano de cine con el que se inició hace 18 años atrás. La personalidad del festival se centró en proyectar la variedad de filmes con sus aciertos y desventajas de lo que se viene haciendo en esta parte del mundo, y ese debería seguir siendo su plus.

-Perú participa con cuatro estrenos en la Competencia Oficial: “Viejos amigos” de Fernando Villarán, “La cosa” de Álvaro Velarde, “Climas” de Enrica Pérez, y “NN”, de Héctor Gálvez. ¿Cómo observas la actual producción nacional?

-Hay películas que aún no he visto de las que mencionas y no podría dar un juicio de valor, pero sí me parece sintomático del nivel de conexión con los canales de exhibición internacionales el interés de estrenar aquí en Perú primero. Dos opciones para leer esto: las pocas posibilidades de exhibir en calidad de estreno afuera en otros festivales, y en todo caso cuáles son las ventajas de hacerlo aquí antes, sobre todo cuando son filmes que no tienen fecha de estreno comercial definido. También ese es otro plus del festival que se ha venido reforzando cada año, el de los estrenos nacionales.




-La Competencia Documental trae 12 películas. “La curiosa vida de Piter Eustaquio Rengifo Uculmana”, de Gianfranco Annichini, es una de ellas ¿Qué es lo más relevante de esta sección?

-Aparece allí el documental de Sergio Wolf, que pude ver en el BAFICI y se trata de una obra con cierto interés, pero en suma no sé cuánto la sección trata de colocar filmes que muestren una revitalización del género como señala el encarte de la programación…

-Esta edición también ofrecerá una serie de clásicos franceses…

-Sí, porque en todo festival existe un compromiso de mostrar película emblemáticas pero restauradas o en versiones digitales que inviten al espectador a revalorarlas, o a conocerlas. La última vez que vi la de Marcel Carné fue hace veinte años en la Filmoteca de Lima y en 35 mm, así que será esta una oportunidad de volverla a ver ya en DCP.

-El realizador francés Bruno Dumont, es uno de los visitantes internacionales que ha generado expectativa. ¿Qué nos puedes decir sobre este director galo?

-P'tit Quinquin de Bruno Dumont es una serie hecha para la televisión francesa y resultó siendo una de las películas más celebradas de Cannes. Por ser una comedia se ha vuelto un elemento extraño en su filmografía, que está llena de historias trascendentes en pueblos pequeños y rurales donde se vive siempre bajo pulsiones algo oscuras. Quien ha visto L’Humanité sabe que nos enfrentamos a un director de narración áspera pero centrado en revelar a personajes bajo influjos nada realistas pese a la apariencia. Más bien el cine de Dumont ha pasado por un proceso de cambio, si es que miramos en retrospectiva, desde La vie de Jesus a P’tit Quinquin, se asoma una ruta extraña que no dejar de ser poderosa.






-Está presente edición le ha dado especial énfasis al cine experimental. ¿Se ha programado filmes notables en esta sección o aún falta mucho pan que rebanar?

-En realidad si hubo muestra de cortometrajes experimentales en ediciones anteriores, pero esta vez se le ha dado una mirada más compacta y se nota el énfasis que mencionas. Habrá un homenaje a Guy Sherwin, importante artista inglés, pero también se podrá acceder a obras de jóvenes cineastas japoneses como Rei Hayama. El problema quizás esté en la difusión misma de la muestra dentro de todo lo que ofrece el festival, porque así como se anuncia pareciera que se trata de un evento periférico. Por ejemplo en el BAFICI los filmes más experimentales se muestran en el MALBA, quizás habría que hacer algo así aquí, digamos más coordinado con el MALI. Por ejemplo, hay bastantes películas de esta muestra itinerante que se darán allí, o en la Casa Túpac, pero la información al espectador se ofrece dispersa y en el encarte de la programación no aparece.

 -¿Cuál crees tú que son las principales falencias de este 18 Festival?

-Creo que deberíamos dejar que el festival empiece y apreciar luego lo que nos ofrece de un modo panorámico. Lo que sí me llama la atención es el cajón de sastre en el que se ha convertido las muestras itinerantes, ya que hay más de 15 secciones allí, donde universidades, escuelas, institutos, entidades presentan trabajos casi de un modo acumulativo y no se discierne si es que allí hay una intención curatorial o de programación responsable. Por otro lado, una muestra experimental con la calidad de títulos que ofrece el festival este año ya de por sí es un gran avance pero se pierde dentro de todo lo demás que se ofrece.





-Finalmente. Tus recomendadas en sus diversas secciones.

Jauja es una de las películas que estará en mi lista de las mejores del año. Relatos salvajes se estrenará pronto y su fama obedece sobre todo a que se trata de una serie de episodios sobre hechos insólitos narrados con un total humor negro y desparpajo. Ciencias naturales de Matías Luccheti tiene una escena sublime sobre los enredos en la búsqueda de la identidad. Y sigo con las argentinas: Tres D de Rosendo Ruiz, Atlántida de Inés Barrionuevo y El último verano de Leandro Naranjo. Y no perder las de la Semana de la Crítica de Cannes y las Ming-liang, Koreeda, y Rithy Panh.


18 Festival de Cine de Lima
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