martes, 16 de septiembre de 2014

Borka Sattler: “Escribir es un goce, pintar es un sufrimiento”




“Las mujeres serán siempre mis protagonistas. Soy fanática de las historias de mujeres”, nos dice nuestra entrevistada de hoy






Pintora y escritora de larga data, Borka Sattler tiene una trayectoria que no se puede resumir en unas cuantas líneas. Sin embargo, podemos mencionar que ha realizado exposiciones individuales y colectivas en el Perú y gran parte de Latinoamérica, así como en Estados Unidos, Canadá, Japón y en diversos países de Europa. Fue directora de la emblemática galería de arte Borkas, de la Escuela Superior de Bellas Artes Hispano Latinoamericana y de la revista cultural Motivos.

Asimismo, se desempeñó durante una década como agregada cultural en la Embajada del Perú en Canadá, en Ottawa, donde realizó los congresos “Perú en su cultura” conjuntamente con la Universidad de Ottawa, y que dieron como resultado los libros Perú en su cultura (2002) e Identidad(es) del Perú en la literatura y las artes (2005), de los cuales es coeditora, y que incluye ensayos de Roland Forgues, Raúl Bueno, Daniel Castillo Durante, Fernando de Diego, Gastón Lillo, Lady Rojas Benavente, José Antonio Mazzotti, Juan Zevallos Aguilar, Fernando de Toro, Juan Carlos Godenzzi, Mariela A. Gutiérrez, Rocío Ferreira, Song No, entre otros destacados críticos literarios del mundo entero.

Paralelamente, como narradora Borka Sattler ha publicado las novelas La galería (1990), Doña Tránsito Abril (1997), Mitococha  (2009) y Sarah Ellen Q.E. P.D. (2013), así como los libros de cuentos El enigma de las plumas (1994) y La cama verde. Recuerdos, reflexiones y relatos (2003). Hace poco presentó en la Feria Internacional del Libro de Lima su nuevo libro: El Retrato (2014, Editorial Intermezzo Tropical). Precisamente, para conocer esta nueva novela suya, Lima en Escena sostuvo una charla al respecto.





Tienes más de seis libros publicados entre novelas y cuentos. ¿Qué representa para ti la escritura?
¡Es un goce! Disfruto escribir.

¿Y la pintura?
¡Un sufrimiento!

¿Por qué?
Porque busco expresar emociones y sentimientos de una manera abstracta, lo cual me produce cierta angustia sobre todo cuando estoy comenzando a pintar el lienzo.

¿Cómo surge esta necesidad por escribir?
Bueno, toda mi vida me ha gustado escribir. Soy una escritora de formación  autodidacta y escribir mi primer libro fue una loca aventura. Se llamó La Galería.

¿Por qué consideras que escribir tu primer libro fue una “loca aventura”?
Porque fue escrito por tres personas. En realidad lo hicimos como una manera de diversión.

¿Contaron los momentos anecdóticos que se viven en una Galería?
Deseábamos escribir todo lo que pasábamos en la Galería. Cada uno de los autores escribió sobre un tema y después lo compaginamos.

¿Qué pasó después de esta experiencia inicial?
Escribí Doña Tránsito Abril, la historia de una leguleya arequipeña. Una mujer que se dedicó a ser abogada de la gente pobre. En esa época difícilmente las mujeres seguían estudios superiores; sin embargo, ella se asoció con un amigo que era abogado y ambos resolvían los casos. Era una mujer muy odiada en Arequipa. Esta historia fue mi primera novela…

A propósito de este personaje Tránsito Abril, y otras mujeres de posteriores libros tuyos, hay un todo un interés por recrear estos universos en tus historias…
Las mujeres serán siempre mis protagonistas. Soy fanática de las historias de mujeres. En todos mis libros, tanto en las novelas como en los cuentos, gran parte de los personajes principales son femeninos.

¿Por qué?
Porque al escribir sobre un tema que me compete en vista de mi papel como mujer puedo desdoblarme en diversos personajes.

Pese a vivir en una sociedad represiva, castradora...Tus protagonistas son mujeres libres 
Son mujeres emancipadas aunque tengo algunas historias de mujeres que han sufrido mucho o han sido muy sumisas también…

Que a la larga rompieron esta sumisión.
¡Por supuesto!





Todo este interés involucra tu forma de ser, la de una mujer de espíritu libre
Imagino que sí…

Tus cuentos tienen otras aristas… ¿no?
Totalmente. Mis cuentos tienen que ver más con asuntos o temas familiares. Desde pequeña he sido una mujer muy pegada a la familia. Siempre me ha gustado charlar con mis tías, mis abuelas, todas ellas ancianas, y también con mi padre. Fruto de estas largas conversaciones de anécdotas han surgido muchas historias las cuales he volcado al papel.

Tomando el tema de tu última novela El Retrato… 
Este libro está inspirado precisamente en un retrato familiar. Esta novela involucra también parte de mi formación de artista plástica. El Retrato es un libro muy importante.

¿Por qué?
Porque todas mis novelas tienen algo propio, algo que viví.

Muchos autores se niegan es admitir que parte de sus historias están tomadas de sus propias experiencias…
En mi caso en particular, nunca escribo historias sobre lo que no he vivido. Estoy involucrada de manera directa o indirecta con todo lo que escribo.

No son historias ciento por ciento de ficción...
No, todos mis personajes tienen rostro y vida propia. Son personalidades que me inspiran para generar una historia.

¿El retrato, este personaje central tu nueva novela existe?
Claro que existe. Es el retrato de mi abuelo que siempre ha vivido conmigo. Siempre estuve enamorada de este retrato que finalmente acabó como la historia de mi última novela. Lo vi desde que nací y ahora lo tiene mi hijo.  

Y también ha experimentado todo este proceso de restauración tal como lo cuentas en el libro…
Todo este proceso se da cuando conocí a la restauradora María Villavicencio y es precisamente en ella en quien me inspiré cuando hice la novela.

La restauradora también se obsesiona con el retrato, y a partir de esta obsesión se tejen momentos de misterio ¿no?
Sí, porque la restauradora se enamora del retrato y no contemos más para que los lectores se interesen en el libro (risas)…

Divertida esta parte donde describes a un periodista cultural y a su jefe sinvergüenza…
Bueno, en cualquier diario pasa este tipo de historia, el típico practicante calificado abusado por sus jefes. Estas experiencias pasan día a día y ambas lo hemos experimentado en carne y hueso…

De otro lado, hay toda una recreación de una Lima que ya no existe. ¿Cómo ha cambiado Lima?
Debo confesarte que estuve fuera de Lima alrededor de 14 años. Regresé hace pocos años y Lima es definitivamente otra. Se ha modernizado; sin embargo el tema referido a la cultura ha cambiado para mal. Ahora todo es negocios y punto. Han cerrado algunas Galerías, se han abierto otras. Ya no observo esa mística de los visitantes de antes. En décadas pasadas existía un público que visitaba una Galería para apreciar cuadros y charlar al respecto. Personas muy cultivadas. Antes se hacían tertulias sobre diversos temas: pintura, libros. Eso se ha perdido. Ahora todo es un desorden. Echo de menos los verdaderos Centro Culturales.

La lectura de esta novela fluye de manera ágil. Las historias que giran en torno al retrato. Por un lado está la restauradora, por otro los periodistas, la colonia alemana...
Todas las historias de las cuales me hablas fluyeron de manera natural… La referida a los alemanes afincados en el Perú tiene que ver con mi familia. Mi abuelo Sattler nació de casualidad en el país. A los tres años regresó con su familia a Alemania. Su padre murió en el barco y su madre regresó sola con sus hijos. Posteriormente, mi abuelo regresa al Perú y se casa. Gracias a la ciudadanía peruana no lo sacaron para devolverlo a Alemania; cosa que sí ocurrió con otros alemanes.

¿Estamos ante una historia familiar?
Si bien es cierto es una historia ficcionalizada, es una novela que tiene parte de mí, de la familia.

Finalmente. Me comentabas que están preparando una nueva novela…
Sí, es una novela que gira en torno a secretos familiares relacionados con gente a su servicio, aún estoy escribiéndola. Pero muy pronto publicaré un libro de cuentos titulado Diez relatos de mujeres y una araña. Es una recopilación. Algunos cuentos ya fueron publicados, pero la mayoría son inéditos.