domingo, 12 de julio de 2015

Justo en lo mejor de mi vida




 Una magnífica fusión de comedia y drama






Escribe: Luis Paredes


La obra que acaba de estrenar Osvaldo Cattone en el Teatro Marsano deja impregnada una huella de ternura y reflexión en el público. Pone el dedo en la llaga a todas esas familias que obvian la demostración de los afectos mutuos y enfoca lo que pasaría cuando repentinamente uno deja este mundo.

En una magnífica fusión de comedia y drama sus actores nos convencen de la muerte de un hombre que va a tardar en darse cuenta que está fenecido. Es que Cattone se rodea siempre de magníficos intérpretes que lo acompañan a emprender cualquier montaje de interés. Y éste no es la excepción. Tenemos a Attilia Boschetti que es su mujer italiana; Sandra Bernasconi que representa a su hija; a Paco Varela que es su hermano menor. Pero también está Nicolás Fantinato que es su amigo músico que viene del más allá a llevárselo.

La lección moral de esta comedia argentina escrita por Alicia Muñoz está bien expresada en el montaje y deja una huella de ternura al ver como este hombre se arrepiente de no haber sido demasiado amoroso con sus seres queridos. La forma divertida en que se enfocan determinados tópicos nos hacen ver que estamos frente a una dramaturga que sopesa muy bien sus personajes y los envuelve de ese encanto milonguero que hacen de la pieza una verdadera depositaria de lo argentino como estilo y riqueza cultural.

La obra termina cuando Osvaldo Cattone en el rol principal parte al encuentro de otros músicos que lo reciben apoteósicamente cuando ya ha comprendido en el fondo la dulzura y la amargura del vivir.