viernes, 11 de septiembre de 2015

Claudia Salazar Jimenéz: "Espero publicar novela juvenil antes de fin de año"






Autora peruana publicará en Estados Unidos su primera novela traducida al inglés



Foto: Ana Ribeiro



La editorial estadounidense Deep Vellum acaba de adquirir los derechos en Norteamérica de traducción y por consiguiente publicación al inglés de la novela “La Sangre de la Aurora” (Animal de Invierno) Premio de las Américas 2014 de la escritora peruana Claudia Salazar.

Es ampliamente conocido lo difícil que es para los autores de otros idiomas, particularmente el español, publicar en el mercado norteamericano. Con este paso la carrera de la autora peruana además de consolidarse se afianza en la amplia geografía literaria internacional contemporánea.

Este 2015 varios de sus cuentos han aparecido en antologías nacionales e internacionales, particularmente su relato “El grito” forma parte de la antología Al fin de la batalla, después del conflicto, la violencia y el terror (Cocodrilo Ediciones) de Ana María Vidal Carrasco.

En estos momentos la autora prepara una nueva novela de corte juvenil que a más tardar se publicará antes de fin de año. Sobre éste y otros temas en la presente entrevista.




-Claudia,  después de ser publicada en Lima, “La Sangre de la Aurora” se publicó recientemente  en Argentina y continúa concitando interés en los lectores, la crítica nacional e internacional y la comunidad literaria en general. Como autora, ¿qué balance te deja toda esta experiencia?

Ha sido una experiencia muy buena para mí. Cuando la publiqué en 2013, no sabía que iba a tener tanta repercusión nacional e internacional. Me sorprendió sobre todo el aspecto internacional, pues había sido publicada por una editorial independiente, nueva, que recién comenzaba y que no tenía distribución fuera del Perú. Parece que la novela fue pasando de mano en mano entre algunos lectores viajeros y así se fueron enterando de ella, lo que me ha valido para recibir invitaciones a diversas Ferias Internacionales y Festivales del Libro, algo que no esperé a la hora de publicarla.

Creo que “La sangre de la aurora” concita interés más allá del Perú porque trata de un tema que tiene repercusión en la sociedad actual: la violencia contra las mujeres y las relaciones entre cuerpo, sexualidad y poder. Son temas universales que trascienden las fronteras. 

-¿Vienen nuevas ediciones en otros países o tal vez en Perú?

Sí, la noticia más reciente es que la editorial estadounidense Deep Vellum acaba de adquirir los derechos en Norteamérica de traducción al inglés. Estoy muy contenta porque es una editorial que se dedica a la literatura en traducción y tiene en su catálogo a escritores latinoamericanos que admiro como: Ricardo Piglia, Sergio Pitol y Lina Meruane. Con lo difícil que es entrar al mercado editorial de los Estados Unidos, esta es una gran noticia.  En el Perú, me comenta mi editor que ya se está agotando la tercera edición. Y la novela tiene apenas dos años de ser publicada…

-Centrémonos en tu cuentística, labor que desarrollas desde antes de publicar La Sangre de la Aurora y la continuas con la reciente publicación de tu relato “El Grito” en la antología “Al fin de la batalla” . ¿Podrías acercarnos a esta historia?

Es una historia enfocada en los momentos de post-violencia. La antologadora de “Al fin de la batalla” nos pidió escribir historias relacionadas a esos momentos. En “El grito” cuento la historia de una ex miembro de las Fuerzas Armadas peruanas que sufre los efectos del trauma adquirido durante los años del terrorismo. Es un trauma que la persigue aunque ella ya no vive en el Perú y lleva una vida aparentemente normal. Como si en esa normalidad, el recuerdo del horror puede desestabilizar su existencia.

- “Al fin de la batalla”, es una antología que ha convocado a excelentes narradoras que nos hablan del terror post conflicto y aunque hablar de la literatura referida al periodo de guerra incomoda a determinados personajes, ¿cuál es la importancia de seguir urdiendo sobre este tema?

Es importante seguir trabajando en este tema porque el arte y la literatura son maneras en que se puede tratar de entender lo que sucedió. Los actos de memoria son procesos que pueden adquirir características muy diversas. Cada autor verá si se siente interpelado o no por este tema, y tendrá que enfrentarlo con las armas técnicas que considere pertinente desde su propia mirada. Después de situaciones de violencia y de horror, como se puede observar en muchos momentos históricos (pensemos en el Holocausto, por ejemplo), las sociedades buscan rearticularse, cuestionarse, comprender. Y en todo esto, el arte y la literatura tienen un papel esencial pues sus materiales permitirán una intervención en el terreno de lo simbólico.

En un país fracturado y atravesado históricamente por la violencia como el Perú, llama la atención esa “incomodidad” a la que te refieres de parte de algunos autores. Quizás esa incomodidad sea un síntoma que deberían examinar en ellos mismos.  Lo cierto es que hasta el momento no he escuchado mayores argumentos sobre esta posición, apenas algunas opiniones viscerales, sin mayores fundamentos, que nada aportan a un debate sustancioso y necesario.

Hay que tratar con finura crítica este tema. Si bien el asunto de la violencia es importante, no creo que sea un deber para los escritores peruanos. La libertad en la literatura es algo central para mí, por lo que tratar de imponer un tema (o rechazarlo de plano por puras cuestiones viscerales) es lo más lejano que pueda haber dentro de mi concepción del trabajo de la escritura. Que escriba sobre este tema quien se sienta realmente tocado por él.

Sobre la violencia de los años 80 y 90, como ha sucedido en países con procesos de violencia como México o Colombia, ha habido cierto aprovechamiento del tema en términos editoriales. En algunos casos, más que una reflexión sobre esos procesos, han surgido escrituras que espectacularizan la violencia y la convierten en un producto más. Esto ya ha sido estudiado por la crítica literaria nacional e internacional. Libros como  “Memorias en tinta” –editado por Lucero de Vivanco- trabajan este tema con la debida rigurosidad crítica.




- ¿Crees que el cuento te permite explorar diversos temas?

Me gusta particularmente el género del cuento porque permite enfocarte de manera muy específica en una historia, además de tener un ritmo bastante distinto al de la novela. Para los cuentos usualmente trabajo temas sociales y en algunos casos me inspiro en noticias periodísticas. Aún así, la variedad temática también puede ser un atributo de la novela.

-Te han publicado una serie de cuentos en un sin número de publicaciones y otros han sido traducidos. ¿Habrá una antología de cuentos?

Pues mira, ya antes de que saliera mi novela me habían pedido cuentos para algunas publicaciones, y después de publicarla, los pedidos aumentaron. No siempre puedo darme abasto para aceptar todas las propuestas, pero trato de responder positivamente si la propuesta me parece interesante y el tiempo me lo permite. Por ahí ronda la idea de armar una antología personal, pues tengo varios cuentos dispersos en distintas publicaciones. Veremos para cuándo podrá salir.

-En cuanto a novelas algunos autores peruanos anuncian nuevas publicaciones para este 2016. ¿Es tu caso también…?

Mira que todavía faltan 4 meses para que termine este 2015 y por aquí es como si el año recién comenzara. Estoy terminando una novela corta juvenil de tema histórico que ojalá vea la luz en Lima antes de que termine este año.

-Háblanos sobre tu labor de compiladora. Publicaste importantes antologías como la contundente y original “Voces para Lilith” o “Escribir en Nueva York”… ¿Tienes preparada una nueva publicación?

Gracias por tus palabras sobre las antologías que he publicado, pues son libros a los que les tengo mucho cariño. En ambos casos trabajé temas por los que me siento interpelada y el hecho de ser trabajos colectivos me permitieron salir un poco de lo extremadamente individual que puede ser el trabajo literario. Tengo varias ideas en mente para próximas antologías, pero por el momento estoy más enfocada en proyectos personales como mis siguientes novelas y cuentos.

- ¿"Voces para Lilith” o “Escribir en Nueva York” siguen en la vitrina de ventas?

Te cuento que “Escribir en Nueva York” saldrá en formato electrónico próximamente. La editorial Caja Negra hará el anuncio en su momento. Y se puede encontrar en varias librerías de Lima, así como en Amazon.  Voces para Lilith” se puede encontrar también en Amazon, aunque tengo entendido que quedan algunos pocos ejemplares en La Libre de Barranco.




-Antes de terminar permíteme pasar a otros temas. En su reciente edición, la revista Words Without Borders está dedicada a la Literatura Peruana contemporánea. ¿Cómo observas el desenvolvimiento de los autoras/es peruanos particularmente en estos últimos años?

Creo que estamos en un momento interesante para la literatura peruana, especialmente la narrativa. Este desarrollo se ha visto impulsado, en parte, por la aparición de editoriales independientes que han abierto un camino para nosotros los autores. Es importante señalar la pluralidad de voces, temáticas y estilos que están desarrollándose, y creo que eso es lo que debemos rescatar de todo este momento. La literatura peruana está en un momento efervescente, que está atrayendo la mirada de editores, agentes y revistas internacionales. Lo de WWB es un ejemplo clarísimo de esto.

-A propósito de este tema, en El Dominical Fernando Ampuero también publicó el artículo Generación Post, el mismo que abre nuevamente la vieja polémica entre Andinos vs Criollos. ¿Qué opinas al respecto?

Cuando leí el artículo de Fernando Ampuero, a quien no conozco personalmente, quise agradecerle que me mencionara como uno de los nombres esenciales de mi generación y también agradecerle que haya leído mi novela. 

Pienso que su artículo es una mirada que se suma a las exploraciones que intentan cartografiar lo que está sucediendo actualmente en la narrativa peruana. Como él mismo lo llama, es un “aventurado recuento”. Tengo discrepancias con algunas de sus ideas, tanto como crítica literaria y como escritora. Una de las ideas que él propone, por ejemplo, es la falta de innovación que ve en esta generación (otro cuestionamiento es si el concepto de “generación” es una categoría válida de análisis literario, pero no entraré en ese asunto ahora). 

Habría que pensar la cuestión de la innovación no solamente como la renovación técnica sino como la manera en que se abordan determinados temas. Por ejemplo, el crítico español Vicente Luis Mora, ha señalado sobre “La sangre de la aurora” que      ‘utiliza hábilmente el juego de narradores para ampliar las perspectivas’. Desde ese punto de vista, ampliar la mirada sobre el tema de la violencia política es algo innovador. Mi novela lo hace al observar el conflicto desde el punto de vista femenino.

Más allá de las discrepancias, creo que lo importante es que Ampuero propone ideas y argumentos con los que se puede iniciar un interesante debate sobre lo que está pasando en la narrativa peruana actual. Sería muy aburrido si todos pensáramos lo mismo, ¿no? Quizás en algún momento pueda coincidir con él en alguna ciudad y conversar sobre esto.

-Te consulto este tema porque hay una omisión descarada en la difusión y apoyo a los autores del interior del país. En la reciente FIL casi todas las actividades de discusión y charlas literarias la manejaron los autores de Lima… Karina Pacheco participó de milagro y el gran ausente fue uno de nuestros más importantes autores contemporáneos del interior del país el chimbotano Luis Fernando Cueto… ¿A qué le atribuyes toda esta desatención a los autores de provincias?

Mira, sobre la reciente FIL no me aventuraría a decir qué sucedió porque no estuve en Lima y no pude participar. Sí te podría hablar de mi experiencia en la FIL del año pasado donde, junto a otras colegas, organizamos el primer Encuentro de Escritoras peruanas. La FIL nos dio muy generosamente un espacio para hacer el Encuentro durante todo el día 28 de Julio. Hicimos una convocatoria abierta y respondieron muchas escritoras, varias de las cuales vinieron de provincias explícitamente para esta actividad.

Sabemos que las instituciones peruanas adolecen del típico centralismo limeño, pero en lugar de quejarnos sobre esto, preferimos poner manos a la obra y hacer lo que podíamos para apoyar a que otras autoras promuevan sus trabajos. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién?

Para mí, como en todos los ámbitos de la gestión cultural, se trata de promover actividades donde se abran las puertas a la gran variedad de nuestra literatura. Si en algún momento las instituciones nos ofrecen espacios para este tipo de actividades, hay que aprovecharlos para difundir el trabajo de nuestros colegas tanto de Lima como de provincias. En el Encuentro tuvimos escritoras que vinieron de Cusco, Puno, Huancayo y Chimbote, por mencionar algunas ciudades, y enriquecieron el diálogo con sus experiencias.
En general, prefiero dejar de mirarme el ombligo, abrirme a otras perspectivas y compartir las actividades que organizo con diversos creadores peruanos e internacionales.

-Para terminar. ¿Qué pasó con PeruFest, este interesante festival de cine peruano que creaste en la ciudad de Nueva York?

Mi querido PeruFest es un festival que fundé en abril de 2010 con la idea de promocionar a los nuevos directores de cine peruanos aquí en la ciudad de Nueva York. Me interesaba poner en circulación –dentro de un ámbito universitario- producciones cinematográficas que no necesariamente entraban a los circuitos oficiales peruanos, pues hay mucha producción independiente en el país. Sé que el festival ayudó a varios directores a que sus trabajos sean considerados en otros festivales internacionales, lo cual me ha dado mucha alegría.

La más reciente edición de PeruFest se realizó en 2012 y desde ahí lo dejé en stand by, pues la organización de este festival tiende a absorber mucho tiempo y en los últimos años yo necesitaba dedicarme más a mi trabajo literario. Quizás vuelva una nueva edición del festival más pronto de lo que pensamos…

-Observé que posteriormente hubo otro parecido y me pareció una especie de “copy and paste” de Perufest, sin ánimo de pelear…

No diría que es un “copy and paste”. La muestra de cine peruano a la que te refieres (no es un festival), la iniciaron varios meses después de PeruFest y la han organizado como un recuento de la cinematografía peruana desde sus inicios. Muestra el trabajo de directores que ya son establecidos y algunas de las novedades de la cartelera peruana.

Creo que es importante que se den diversas miradas de lo peruano en una ciudad tan cosmopolita como Nueva York, que se represente la pluralidad de nuestras artes. Lo importante es comprender que hay espacio para todos.